Ello  es, Horacio,
que  en  el  Cielo  y  en  la  Tierra
hay  más  de  lo  que  puede  soñar  tu  filosofÃa…
William Shakespeare, Hamlet.
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UN VÃNCULO VITAL
Aunque quizá suene a sentimentalismo exagerado, hay pruebas cientÃficas firmes de que tener amigos alarga la vida. “Amistades como la de Irma y Elva, -amigas de la infancia, unidas ya adultas por la trágica coincidencia de haber perdido a sus hijas en accidentes de tráfico- tienen mucho más que ver con la buena salud y la longevidad de lo que cree la mayorÃa de la gente”, afirma la psicóloga Shelley Taylor, de la Universidad de California en Los Ãngeles (UCLA), quien escribe sobre la importancia de cultivar amistades. “Las relaciones sociales son la medicina más barata a nuestro alcance”.
Más de 100 estudios indican que la amistad proporciona beneficios para la salud. Se ha observado que las personas que tienen lazos estrechos con otras corren menos riesgo de morir de enfermedades graves, poseen un sistema inmunitario más fuerte y resistente, gozan de mejor salud mental y son más longevas, que las que no disfrutan de apoyo social.
El primer hallazgo importante sobre la relación entre la amistad y la buena salud data de 1979. En un estudio de 9 años de duración en el que se observaron de cerca la salud de casi 5.000 residentes del condado de Alameda (California), los investigadores descubrieron que las personas que tenÃan más contactos sociales -amigos Ãntimos y familiares a quienes veÃan a menudo- corrÃan menos de la mitad del riesgo de morir, que las que contaban con menos. Desde entonces, más de una decena de estudios realizados en Estados Unidos, Escandinavia y Japón han confirmado el hallazgo. De acuerdo con varios de ellos, la falta de apoyo social aumenta el riesgo de muerte prematura aún más que el tabaquismo. “Una de las peores cosas que se le puede hacer a una persona es aislarla”, dice Ronald Glaser, inmunólogo de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus.
Más recientemente, la ciencia ha intentado averiguar cómo influyen la amistad y otros vÃnculos sociales en la recuperación de ciertos trastornos de la salud. Según un estudio realizado por la Universidad de Yale con 194 supervivientes de infarto, quienes decÃan contar con apoyo emocional, tenÃan tres veces más probabilidades de seguir vivos a los seis meses del infarto, que quienes carecÃan de ese apoyo.
Al parecer, la amistad también influye cuando se trata de afecciones menos graves. En un estudio que se llevó a cabo en la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, los investigadores reunieron a 276 voluntarios, les aplicaron virus del resfriado en la nariz y luego los aislaron durante cinco dÃas. Los que tenÃan muchos amigos y conocidos presentaron cuatro veces menos riesgo de resfriase que aquellos cuyas relaciones sociales eran escasas.
Quienes cuentan con buen apoyo social también están menos expuestos a sufrir depresión, ansiedad y otros tipos de trastorno mental. En un estudio de tres años de duración sobre la salud de más de 1.200 ancianos, los investigadores suecos observaron que los que tenÃan contactos sociales satisfactorios corrÃan un 40 por ciento menos de riesgo de contraer demencia senil, que aquellos cuyos vÃnculos eran escasos o insatisfactorios.
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EL ESTRÉS
¿Cómo se explica que la amistad tenga efectos beneficiosos sobre la salud? En parte, la respuesta quizá sea porque nuestros amigos suelen alentarnos a que nos cuidemos y nos ofrecen ayuda cuando enfermamos.
Esto le ocurrió hace un año a Ruth Irwin, de Mansfield (Ohio), después de que le diagnosticaran cáncer de mama. “Estaba aterrada”, cuenta. La primera persona a quien acudió tras conocer la noticia fue su amiga Norma Tooman, la cual habÃa tenido que hacer frente a un cáncer cervico-uterino el año anterior. Norma se ofreció a conducir durante dos horas, cinco dÃas a la semana, por espacio de mes y medio, para llevar a su amiga a radioterapia, y luego la ayudó a localizar a un médico y un hospital más cercanos a su casa. “El hecho de que ella hubiera pasado por lo mismo calmó mis temores y me dio esperanzas”, dice Ruth, quien actualmente se está recuperando.
La ciencia ha descubierto que muchos de los intrincados procesos fisiológicos que gobiernan las enfermedades, pueden ser influidos por la presencia o ausencia de contactos sociales. “Nuestro organismo es sensible a una amplia gama de vÃnculos sociales”, explica Teresa Seeman, epidemióloga de la Universidad de California en Los Ãngeles. En gran medida, esto tiene que ver con cómo afecta el estrés a los sistemas inmunitario, endocrino y cardiovascular, y con la manera en que la amistad, al reducir el estrés, amortigua ese impacto sobre el organismo.
Se sabe que el estrés desencadena la famosa reacción de lucha o huida. Al liberarse en la sangre las hormonas del estrés, el pulso se acelera, la presión arterial sube, los músculos se tensan y el sistema nervioso se pone en alerta máxima. El estrés crónico causa estragos fÃsicos que se traducen, por ejemplo, en problemas cardÃacos, pues elevan la presión arterial, constriñen las arterias y aumentan la tendencia de la sangre a coagularse.
Los investigadores creen que contar con amigos fieles significa que, cuando surgen problemas, el organismo libera un número menor de hormonas del estrés, lo que hace que el sistema inmunitario detecte y combata mejor las bacterias y los virus, al no tener que reaccionar constantemente a los mensajes de emergencia de las hormonas del estrés.
La amistad, supone pues, un tesoro de incalculable valor. Y lo que es mejor, esta teorÃa nos coloca a cada uno de nosotros en la privilegiada posición de ser un maravilloso instrumento de ayuda al género humano… más simple aun, a nuestro prójimo. Irma y Elva, sin duda estarÃan de acuerdo con esta afirmación. A lo largo de su vida, han visto como sus seres queridos iban falleciendo y una a otra, sin pensarlo, se han ido dando apoyo, compañÃa, serenidad y consuelo. Este año ambas cumplieron 84 años de vida y aún conducen, viajan y tienen a punto las escopetas para ahuyentar a los coyotes de sus granjas y lo que es mejor aun, se tienen la una a la otra.!!
“La  vida  se  nos  da y  la  merecemos  dándola…†(R. Tagore)Â
Katherine Griffin.
Selecciones del Reader’s Digest.
Noviembre 2002.